Kathleen Fournier es una adolescente de 16 años que lleva una vida normal, con lo que estaba más que conforme.
Sin embargo, un día comienza a ver a un extraño chico de ojos ambarinos, a quien nadie más podía ver aparte de ella. Su peor error fue seguirlo; terminando en las profundidades del bosque.
Cuando por fin lo encuentra, se ve arrastrada a un mundo en donde la esperan dos cosas: ganar, o morir.

martes, 24 de junio de 2014

Capítulo 7: ¿Tigre o tigresa? ¡Y primer prueba de magia!

—¿Qué… es esto…?—dijo abriendo ligeramente los ojos y despertando de su sueño. Algo pegajoso se encontraba a todo su alrededor. Cuando terminó de abrir por completo sus grises y resplandecientes ojos, vio mejor la escena: estaba ella misma colgando. Colgando siendo amarrada por unos brazos pegajosos y subnormales, mejor dicho. Miró a su alrededor y vio, unos hilos gruesos de humo negro y ¿acaso eran eso… magia blanca? Si. Era eso. Magia blanca mezclada con magia negra, algo que estaba estrictamente prohibido por la corte real, según había escuchado de los relatos de las sirenas. De pronto se incorporó su mente. ¿Dónde estaba? ¿Qué hacía allí? ¿Por qué hay magias volando? Claramente no había nadie ahí mismo para responderle sus preguntas, pero si había magia blanca es porque hay alguien rondando por las cercanías.

      —¿Hola? ¿¡Hay alguien ahí!?—No hubo respuesta. Solamente se escuchaban susurros ininteligibles.

Intentó forcejear para escapar de aquellos horribles y asquerosos brazos pegajosos que salían de la pared, pero le fue imposible.

      —¡¡¡ALGUIEN AYÚDEME!!!—Otra vez no hubo respuesta, como lo suponía. Esta vez, en lugar de forcejear, intentó calmarse y pensar. Puso sus manos de forma que toquen aquella cosa que la tenía atrapada y pasó. La trampa pegajosa comenzó a deshacerse como si le hubieran tirado ácido, solo que de una forma mucho más… mágica. Sus manos brillaron con una tenue luz, pero luego el resplandor se hizo más y más intenso, cegándola justo cuando terminó de deshacerse de la trampa. Su mano comenzó a arder como si se estuviese quemando con fuego, hasta que soltó lo último que le quedaba de la trampa y cayó al suelo duro y frío, escuchando un <<Patética>> por parte de una voz susurrante, antes de caer nuevamente inconsciente, con una herida sangrante en su mano.
    >>Por… favor ya… no…—suspiró antes de caer inconsciente, envuelta en sus largos cabellos.

<<Aunque…>>





—¡¡¡Kathleen!!! ¡¡¡Kathleen!!! ¿¡Qué te ocurre!? ¡Kathleen!—Abrí los ojos de golpe, encontrándome con unos brillantes rayos de sol que me pegaban directo a la cara. Y a una Lilly chillona sacudiéndome, por supuesto.— ¡Al fin despiertas!—suspiró— Estabas gritando y decías cosas raras como “¿quién eres?” y…
—¿Lilly? ¿Qué ocurre?—dije somnolienta.
—¿Tenías una pesadilla? No parabas de gritar.
—¿Gritar…? No. No lo recuerdo, no debe ser nada importante. —dije levantándome de mi cama, tropezándome con mi misma, para luego caer de cara al suelo.
—¡Eres tonta!

Me levanté del suelo rápidamente y le metí la traba a Lilly, haciendo que esta mismo caiga al suelo.

—Hace demasiado calor hoy—dije revolviendo en busca de la musculosa blanca que me había traído de casa— Lilly, ¿has visto la liga que deje anoche por ahí? No la encuentro.
—Yo qué se…—dijo aún en el suelo— Pero es verdad, hace mucho calor. ¡Hey, Kath!
—¿Eh?—balbuceé cuando Lilly de repente vino corriendo hacia mí, tomándome del cabello.
—¡Tu cabello!
—¿Qué tiene mi cabello?
—¿Pero qué dices? ¡Mira! ¡Está más largo! ¡Por eso tienes más calor!
—¿Pero qué…? ¡Me lo había cortado hace cuatro días! —dije sorprendida, ya que mi cabello me llegaba —aunque sea hasta ayer— por un poco debajo de los hombros, y ahora mismo me llegaba casi a la mitad de la espalda.
—¡Estoy segura de que es porque este mundo es mágico! ¡Igual que Narnia!
—No entiendo todo esto…
—¡Es magia!
—Pues se termina la magia del crecimiento. ¿Has traído unas tijeras?
—No. ¡No te lo cortes, te queda mejor!
—¡Me da calor! —dije buscando algún cuchillo.
—¡Te lo amarras con una coleta y ya!
—Como quieras.—suspiré, al ver que no me lo podía cortar de ninguna manera.



—Que sí.
—¡Que no!
—¡Que sí!
—¡Que no!
—¡Que síííííí!
—¿Qué ocurre?—le pregunté a Elisea, que estaba con una mano en su frente, tratando de aguantar a los gemelos.
—Kero discute que el tigre no te servirá para nada y no quiere entregártelo, mientras que Aidan dice todo lo contrario.—respondió Allison por ella.
—Hum … Esto, ¡Kero, Aidan! ¿Dónde está el tigre? —dijo Daniel. No hubo respuesta. Los molestos gemelos seguían peleando. — ¿¡Por qué nunca nadie me escucha!?— se quejó.

Elisea se adelantó, pasó por al lado de los dos gemelos. Estos dos últimos, al verla pasar, se estremecieron asustados, pero la maestra de armas no les prestó atención y se perdió entre el campo, con una leve sonrisa falsa en el rostro, petrificado.

—¿Elisea…?—no hubo respuesta.
—¡Eliseeeaaa!—la llamó Daniel, pero no hubo respuesta.
Pronto se escucharon unos resonantes pasos desde atrás. Elisea apareció montada en un tigre—ÉL tigre— de un tamaño más grande de los normal...espera, ¿grande?

—¡Aquí está!—dijo Elisea con una sonrisa radiante en su rostro, nada comparada con cómo estaba antes.— ¡Ya está para ti, Kathleen!—dijo bajándose de su lomo.
—Ehm…—dijo Lilly.
—¿Qué no era más pequeño ayer?—terminó la pregunta Daniel.
—Las cosas aquí no son iguales a las de su patético mundo.—dijo Jacob.
—¡Ya cállate!—saltó Allison.— Lo que quiso decir Jacob es que a medida que se entrenan, crecen.
—No, no era lo que quise decir. Lo que he dicho, lo he dicho.—dijo dándose la vuelta.
—¡Podrías ser un poco más amable, al menos! ¡Ten más respeto al mundo humano!
—¡No te oigo!—gritó desde lejos.

Solté una risa baja. Sentí un pequeño pinchazo en mi mano.

—¡Auch!
—¿Qué ocurre?
—Mi mano... creo que me he lastimado.
—Oh, ¡es normal!—dijo Elisea.
—¿Cómo es normal?—preguntamos todos a coro.
—Pues claro, es tu magia. Recientemente has entrado a Desideria, y la herida aún no ha sanado, ¡no es nada! ¡No te preocupes! Es como una herida normal.
—Oh, vale.



*  *  * Habitación de Lilly y Kathleen, hora indefinida, noche.

¿Qué tal…  Nahir?— dijo Lilly.
—Suena a viejo—dijo Daniel con una mueca. El tigre bufó y le lamió la cara a Daniel de manera cariñosa.

Toc, toc. Alguien golpeó la puerta. A continuación se escucha una voz:

—¿Chicas? Kathleen, tengo algo para la herida de tu mano.—se escuchó la voz de Elisea. A continuación, le abrí la puerta. Elisea puso los ojos en blanco.
—¿¡Cómo habéis podido traer al tigre aquí!? Si Jacob os llega a ver… Tratad de que no se dé cuenta.
—No pasa nada, si se da cuenta qué más da —dije— , ¿qué habías traído?
—Oh, si, he hecho una cura para tu herida.—dijo destapando un frasquito que, al abrirlo, soltó un humo color blanco.— Ésta magia no tiene el mejor olor pero bueno…—dijo tosiendo.
—¡Muchas gracias!
—No hay de qué. Quizá te arda un poco al principio, pero luego calmará un poco tu magia.
—¿Mi magia? Lo más correcto sería que la utilice, no sellarla. 
—Sí, pero ahora es muy pronto. Tu magia es muy fuerte y tienes que aprender a utilizarla. De lo contrario puede que lastimes a alguien importante para ti si no sabes controlarla.
—¿Cómo? ¿Por qué heriría a alguien que me importe?—dije mientras Elisea me echaba un poco del líquido transparente en la mano. Me causaba un poco de dolor, pero no era tanto.
—Si no sabes controlar tu magia, puedes sentir enojo o depresión, felicidad por algo, y tu magia puede despertar, por lo tanto puedes herir a alguien físicamente porque no podrías controlarla.

En ese momento Lilly y Daniel me quisieron jugar una "broma", pero no lograron asustarme, sin embargo un escalofrío me recorrió por todo el cuerpo. Una horrible imagen de personas muertas se me apareció en la mente, y mi mano comenzó a sangrar un poco. Saqué la mano de Lilly de mi hombro con un poco de brusquedad.
Se me quedaron mirando, con los ojos abiertos como platos debido a mi reacción.

—Tranquilízate, ¿lo ves? No dejes que tus emociones te controlen. Nunca. Por ahora solo puedes intentar controlarte. Ten. Bebe el resto de la poción.—me tendió el frasco.

Bebí un trago del frasquito, terminándolo. ¡Sabía horrible! Pero al cabo de unos minutos sentí una sensación de tranquilidad, y somnolienta…
Bostecé.

—Te va a dar sueño, seguramente te quedas dormida al cabo de un rato.

Elisea me explicó que la poción estaba hecha con magia de hadas, magia blanca pura y agua celestial, que supuestamente la poción sella mis poderes por un tiempo. Y que un tal Demian hizo la poción especialmente para este caso, que mis poderes quieran despertar muy pronto. Es un regalo ya que conseguir un poco de agua celestial le ha costado muchísimo viaje, y se ha enfurruñado mucho intentando conseguir que las hadas le den un poco de su magia. También me dijo que mañana le conoceré.

Frasco de la poción selladora.

Al cabo de unos veinte minutos, como me había afirmado Elisea, mis ojos comenzaron a cerrarse, y mi vista se hizo más borrosa, haciéndome caer en un profundo sueño.



A la mañana siguiente, elegimos el nombre del tigre. Pero nos dimos cuenta de algo… ¡No era un tigre, era una tigresa! Elisea fue quien se dio cuenta. Estábamos todos sentados, mirando al animal, excepto Jacob, que se quedó parado. Elisea estaba arrodillada, acariciando el lomo del animal.

—¿De verdad no os habíais dado cuenta?
—No…
—No.
—¿Qué nombre le pondrás, Kathleen?—me preguntó Allison.
—No lo sé aún, sinceramente.
—¿Qué tal Nahir? ¡Me gusta mucho ese nombre! O Lyska…
—Ya hemos dicho que no a esos nombres, Lilly.
—Aguafiestas.
—¿Halysse?
—¡A mi también me gusta mucho ese nombre! Aunque no sé…—dijo Elisea.
—Mira ahora si te conviertes en tigre, asi te callas de una vez.—dijo Jacob.
—¡Y tu en un cuis! [*cuis es un animal pequeño, también conocido como cuyo o cuy]
—¿…Qué has dicho?

Un estruendoso <<¡Hooolaaa!>> cortó la pelea de Elisea y Jacob.  Todos nos dimos la vuelta sobresaltados. Un hombre envuelto en bufandas y un gran abrigo (a pesar del caluroso día) entró al patio, empapado de pies a cabeza. Tenía el cabello castaño oscuro y los ojos grises, pero con un brillo ambarino. Se quitó las bufandas y el gran abrigo, quedando solo en una camiseta y jeans. Llevaba consigo una gran bolsa.

—¿Llegó Santa?—preguntó Daniel, bromeando.
—¡Llegaste!—gritó contenta Allison, corriendo hacia donde estaba para saludarlo— ¡Estás empapado!
—¡Bienvenido Demian!—dijo Elisea, con sus ojos cambiando a un color verdoso.
—Al fin llegas—dijo Jacob con cierto alivio—. Ya no soportaba estar entre tantas mujeres molestas.
—¡Perdona!—dijo Daniel con el ceño fruncido.
—Tu cállate.

Demian rió.

—No tenéis idea de lo que fue ese viaje—de repente me vio a mi— Oh. La Elegida. ¡Un placer, preciosa!
—Encantada…—¿y qué con este tío?
—Siempre es así—dijo Allison, como si hubiese adivinado mi pensamiento—, el es Demian Neville, el ya te conoce desde hace tiempo, aunque tú no te acuerdas ya que eras un bebé.—me sonrojé. Detesto que hablen de mí cuando era apenas una niña.
—¿Desde hace tiempo?—preguntó Lilly— ¿Pero cómo?
—Luego Kathleen se irá acordando—dijo Elisea—, no podemos decírselo de repente.—miró a Jacob y Allison— Digamos que fue un mandado de tu padre.
—Oh… Pero, ¿de qué nos conocemos, si se puede saber?
—¡Te conozco desde nacimiento! Ya recuperarás la memoria.—volví a sonrojarme.
—Como digáis…
—Por cierto, ellos son los amigos de Kathleen, Daniel y Lilly.
—¡Un placer!—dijeron al mismo tiempo.

Un pequeño silencio se dio en la sala. Pero Jacob lo cortó:

—¿Qué tal el viaje? ¿Qué tanto hay allí?—preguntó.
—Oh claro, mirad—dijo sentándose al lado nuestro, acariciando a la tigresa aún sin nombre— Fue bastante interesante: primero me atacaron unas hadas de Reshia por haberles robado polvo para la poción selladora, luego me he encontrado con un pequeño dragón recién salido del huevo, el cual estaba buscando su madre, por lo que tuve que correr. Me pasé a buscar agua celestial, cosa que obviamente no fue fácil. Había una ninfa en las aguas, bella como ninguna—estuvo a punto de babear—, que intentó matarme al robar un poco del agua. Luego he traído frascos de las aguas del Nivial, solo alcancé a encontrar dos, ya que las sirenas también estaban furiosas. Un duende de magia blanca fue el único agradable en el viaje. Me dio unas cuantas curas y pociones al enterarse de que llegaba la Elegida—me miró— . Me dijo que confía en ti y en que salvarás a los poseídos, ya que toda su familia ha sido poseída y ahora se encuentra al otro lado del reino, en Reshia dentro de Amestris. Y nada, algunas cosas insignificantes.
—¿Has traído lo que te encargué?—preguntó Jacob.
—Oh, ya me olvidaba, aquí está el Ópalo de Kyuna—dijo tendiéndole una piedra realmente preciosa… dentro de ella se podía ver un hermoso centellar de estrellas congeladas, que luego cambió a las olas del mar, y luego cambiaba a una fuente y un hada en tamaño humano.
—¿Esa es la piedra de Kyuna, el cristal que tiene el poder de las visiones?—pregunté asombrada.

Jacob me miró confundido. Y con un poco de admiración, al igual que Demian.

—Digamos que es la versión falsa—dijo Demian admirante— , la verdadera la tiene Kyuna, la princesa de los sueños. Esta es una copia que Jacob quería investigar.
—Exacto…—dijo Jacob aún confundido— ¿Cómo es que la conoces, si vienes de un mundo paralelo?—preguntó desconfiado.
—Mi padre me contaba historias de Kyuna de pequeña y nombraba muchas veces la piedra de las visiones en sus historias. Nunca... Nunca pensé que realmente existía.- dije aún asombrada por la belleza de tal objeto.
—Pues veo que recupera rápido la memoria… No ha servido de nada.—dijo yéndose, dejándome en duda.
—¡E-Espera! ¡No quería ofenderte! ¡Y además… Además aún no hemos elegido el nombre de la tigresa!—dije un poco sonrojada por no saber qué decir, estaba en duda por el supuesto hechizo.
—Que lo elija Demian, me largo.
—¡Espera! Uf, qué peste que lleva. Demian, ¿puedes ayudarnos?
—Muy bien—dijo Demian— , ¿de verdad no tiene nombre? ¿Qué tal Nahir?
—¡VÉIS! ¡CHUPÁOS ESA MANDARINA!—gritó Lilly.
—No, ya hemos dicho que no a ese nombre—dijo Daniel, haciendo que Lilly cerrara el pico de una vez.
—Vale, a ver… dejadme ver su cara… ¿Halysse?—Lilly volvió a saltar, pero Daniel le tapó la boca con un retazo de tela que había en el suelo para que no chillara.
—No…

Se escucharon unos resonantes pasos desde el pasillo. Jacob salió de su despacho y se dirigió hacia una sala en la cual nunca había entrado. Volví la mirada a la tigresa.

    —Creo que ya sé un nombre.—sonreí— ¿Neska?
    —¡Sí! ¡Ese es genial!—dijo Lilly.
    —¡Adjudicado!—sonrió Demian.

    Elisea se levantó.

    —Bueno, ahora que ya le hemos elegido un nombre, ¿quieres que te enseñe un par de hechizos para las armas, Kathleen?
    —Sí, vamos—la seguí.




>> Es muy útil y fácil de encantar—había dicho Elisea, mostrándome una daga— , pero debes saber usarla.
>> Un arma que no se sabe usar como es debido—dijo Demian. A lo que Elisea añadió:
>> … Termina siendo usada contra uno mismo.
Luego, Elisea y Demian se han puesto en posición, Demian era el atacante y Elisea la defensora. Me han mostrado varias técnicas de defensa por si acaso mis magias estuviesen selladas, pero lo que yo necesitaba—dijeron— era que aprendiera a usar y controlar mi magia, que la lucha cuerpo a cuerpo no es lo que un Elegido debe saber en sí, ya que las magias pueden servir de defensa tanto como ataque. Básicamente, las magias son todo, solo hay que saber usarlas.
>>Ahora—dijo Elisea— voy a ponerte a prueba de magia. Te quitaremos el sello y usarás tu magia.
>>¿¡Pero qué…?—había objetado Allison, que había estado viendo todo desde una banca— ¡Es MUY precipitado! ¡Demasiado! ¡Puede usar su magia en contra suya!
>> ¡Qué poca confianza tienes en Kathleen!—dijo Elisea, sin contener la risa, pero una risa calmada— Yo creo que puede hacerlo.Venga, Kath, ponte allí. Crearemos un pequeño campo de fuerza allí afuera, y nosotros te veremos desde aquí. Tú solo intenta liberar tu magia, pero no la fuerces.
Allison intentó objetar nuevamente, asustada, con todas sus fuerzas, pero Demian le había tapado la boca y la tenía agarrada para que no escapara. Fui hacia afuera, un poco cerca del gran portón en donde estaban los curiosos gemelos Aidan y Kero, por cierto, espiando.
Elisea arrojó una gema cerca de mí, que creó una especie de campo de fuerza pequeño. Por un momento un pensamiento vago que se preguntaba si allí dentro podría quedarme sin oxígeno se pasó por mi cabeza, pero se reprimió al instante. Miré hacia donde estaban todos, y me miraban expectantes. Elisea le mandó una especie de orden a la gema, que hizo que aparecieran unas plantas carnívoras medianas—que se veían un poco amenazantes, a decir verdad— , y no eran plantas carnívoras comunes, estas poseían una magia oscura a su alrededor, y su forma era… tenían unas espinas gruesas y afiladas, y dientes largos y filosos, de los que salía veneno con magia oscura, que me hacía toser. Allison, al ver esto, comenzó a forcejear. Elisea me mandó una seña seca con la cabeza de que eliminara a las plantas. Sinceramente, no tenía ni la más mínima idea de qué podía hacer con mi magia, ¿cómo demonios podría usarla, más bien?
De repente se me vino algo a la cabeza. <<Emociones>>—pensé— <<Sentimientos>>
¡Claro! Ahí está la clave, como dijo Elisea. Intenté chasqueando los dedos, pero eso solo creó una pequeña bola de magia que se deshizo al instante.
Pero ahora sí lo debía hacer, para poder al menos impresionar a Elisea, Allison o a Demian. ¡O a los gemelos! Elisea parecía comenzar a aburrirse, lo que me hizo pensar que la estaba decepcionando. Me sentí nerviosa. Ahora sí sentía algo, nervios de que ya no tengan esperanzas en mí. Mi mano estaba apuntando hacia las plantas, y de repente, como por sí sola, chasqueó los dedos sacando unas cuantas chispas de magia blanquecina, que quedó hecha una bola de magia en mi mano. ¡Ahora sí sabía qué debía hacer! Soplé aquel conjunto de magia hacia las plantas, haciéndolas desaparecer en unos resplandores grises. Tantos resplandores, que me quedé ciega por unos segundos.

Escuché algunos aplausos. Cuando recuperé la vista, vi a Elisea tan sonriente como el gato de Cheshire de Alice in Wonderland. Sin darme cuenta, yo también estaba sonriendo de oreja a oreja, contenta de poder hacer un nuevo logro. Noté que los gemelos que espiaban estaban con los ojos abiertos como platos, al igual que Allison. Demian dio unos tres lentos aplausos, apoyado de costado en un árbol.

—Excelente, preciosa—dijo Demian. Me sentí avergonzada. El tipo me caía bien, pero que ande piropeando no es… de mi agrado. Suelo sonrojarme muy a menudo, y no me gusta nada.
—¡Me has sorprendido!—dijo Elisea— ¡Tienes mucho poder! Solo tienes que practicar para controlarla al máximo, fíjate que te has quedado deslumbrada porque has usado magia de más. Lo demás, bastante bien, tienes... mucha iniciativa.

Sentí que alguien me miraba de atrás, y no eran los gemelos. Miré más al costado, y vi a Jacob asomado a la ventana, con el ceño fruncido. Elisea también lo notó, y miró hacia allí.

—¡Ven!—le llamó. Jacob, molesto, cerró la ventana de un portazo.—Qué carácter.

Pronto apareció Jacob por la puerta de atrás, de muy, pero muy mala cara.

—Ven un minuto, Elisea.—dijo fríamente.
—¿Qué quieres?—dijo tranquilamente.
—He dicho que vengas.
—¿Qué quieres?—preguntó de nuevo en el mismo tono.
—Si te soy sincero, te gritaré varias cosas.—gruñó.
—Vale—dijo aún tranquilamente, y fue a hablarle.

    Por mi parte, fui con Daniel, Lilly y Demian. Mis amigos me obligaron a montar a la tigresa, y esta parecía gustarle la idea, pero ¿y si la lastimaba sin querer? Me hicieron montarla igual, y no pasó nada. Justo cuando agarré confianza, descubrí a los gemelos espiando y me caí.



—¿…Por qué le has hecho hacer eso?—le preguntó el joven— ¡Deberías saber cuáles pudieron haber sido las consecuencias!
—Pero no pasó nada. No tiene ni un rasguño.—dijo la joven rubia, sentándose en un sillón pequeño.
—¡Kathleen podría haberse hecho daño! ¡Sabes que, desgraciadamente, sin ella no se podría vengar a los poseídos!
—Pero no pasó, ¿o sí?—dijo aún tranquila, poniéndose a ver las gemas que había en la mesilla de al lado.— Kathleen es muy fuerte—añadió— , tenemos grandes expectativas en ella. ¡Solo necesita práctica y entrenamiento! ¿Y qué he hecho recién? La puse a prueba. La he puesto a prueba para saber cómo le puedo hacer practicar las magias, y lo ha hecho bastante bien.
—Esa chica no sabe nada de este mundo. ¡Nada!—se impacientó el joven— ¡No sabe lo que le espera allá afuera! ¡No tiene idea de la verdad! ¡Nicolas nos ha oculto su existencia! Y también tu sabes muy bien que su memoria fue…
—Sí, lo sé.—cortó Elisea— Pero tuvo que haber tenido un motivo para ocultarla de este mundo. Lo más seguro es que quisiera protegerla.
—¡Protegerla!—exclamó el joven— ¡Pues si no nos la hubiera ocultado, todo habría sido más fácil! Ahora tenemos que entrenarla desde cero. Y no va a ser fácil.
—¿Por qué no?—los ojos de la joven se estaban poniendo un poco amarillos— Al contrario. Pudo disfrutar su vida hasta ahora. Todo el mundo lo merece, a pesar de que ella sea la Elegida.
—Eso no cambia que nos debemos esforzar el doble. Ahora soy yo quien lleva el mando de esta casa, y ya sabes quién no podrá salir hasta que lo diga.
—¡Oh, vamos! ¡Ya basta!—sus ojos se tornaron naranja fuerte, lo que hizo asustar a Jacob por unos segundos, pero lo disimuló perfectamente, a pesar de que sabía que el hecho de que Elisea se ponga furiosa era un peligro.— ¡Lo que dices no tiene sentido! Al contrario; si no dejas que Kathleen conozca el mundo exterior, peor será. En vez de criar una salvadora, criaríamos a una fugitiva.
—¡Cómo quieras!—cortó el joven— Pero si llega a salir herida con su propia magia por tus malos entrenamientos… Ya ves, …—no pudo seguir, porque vio pasar a un joven de cabellos castaño claro, de ojos verdes, y que, claramente era… Daniel. Ese imbécil cotilla al que él no soportaba, ese que se atrevió a escupirle en la cara.
—Qué… hum… charla más interesante.—dijo nervioso de que lo hubiesen descubierto.
—Denys, ¿has oído…?
—¡Daniel! ¡S-solo he oído algo de unas memorias!

Jacob se apresuró y se le abalanzó agarrándole de la camisa, y levantándolo con una gran fuerza, amenazándolo.

—Escúchame, renacuajo. Si llegas a decir algo de lo que oíste a Kathleen o a alguien más… No volverás a ver la luz del día.—gruñó.
—¡S-S-Sí! ¡Lo-Lo prometo!—dijo casi lloriqueando.
—¡DILO FIRME!
—¡Lo prometo!—dijo nuevamente.
—Lárgate.—dijo el joven castaño, soltándolo. Daniel salió disparado hacia su habitación.


<<Qué cerca estuvo eso…>>—pensó la astuta Elisea, mientras Jacob volvía hacia su despacho, cerrando la puerta de un golpazo, como siempre.

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Después de bastante tiempo volví, lo siento. Andaba con muchos problemas últimamente. ¡Espero que les haya gustado el capítulo! Nos vemos en el próximo, un beso :)

2 comentarios:

  1. PORFIN ME PASE POR AQUI!!! :'D al finala noche tampoco me pase ¬¬ pero hoy dije: DE HOY NO PASA!!
    y....
    Primero.. mori de risas en varias partes JAJAJAJAJAJAJAJA: no es un tigre, es una tigresa. Denys! DANIEL! jajajajajajajaj y estoy harto de estar rodeado con mujeres! eh oye- se queja daniel, tu como si lo fueras, replico mi adorado jacob <3333 en serio me encanta jacob <333 pero no lo quiero pa Kath ¬¬ no no no... a Kath la quiero con Fredick!! hdihduhuju le extraño tanto u.u pero Demian... me mola <33 y... dios que lio me estas metiendo... osea lio no, osea que duda :O ajajjajaja que era lo que hablaban Elisea y Jacob!??!? yo queria saber mas D: auuuw.... bueno... ESPERO EL SIGUIENTE CAP!! Y... la tigresa tiene nombre!! la evrdad... opine como los personajes los nombres de lilly no me gustaba ajajajaj pero el que se quedo si <333 *^* jajajaja bueno.. SIGUIENTE!! Besicos virtuales!!

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    1. ¡¡SARACHEEE!! :D Holi!
      asdbkjbkfbiwbfg el Denys-DANIEL! no morirá nunca ê-e Tengo intenciones de hacerlo aparecer en la mayor parte de la historia jaaajajajajajajaja Me alegro muchísimo de haberte hecho reir :D
      Así que te gusta Jacob, eh... WEEEEE!!! Te gusta un PJ fijoooo!!!! :'D

      BAHBFHLBAFHYE Fredrik volverá! LO PROMETO!! lo necesito para varias escenas en TOOOOODA la historia huehuehue O... tal vez no vuelva... WEJEJEJE. OkYa.
      ¿En serio te gusta Demian<3? omg pensé que no te gustaría :O!! Pues más genial aún <33333333

      Y sobre lo que hablaban Jacob y Elisea... No spoilearé na' ewe Solo diré que es un tema muy importante en la historia y que tendrá graaaaan lugar en la historia. è_é

      ¡Un besazo!


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